S?bado, 22 de octubre de 2005
LA GRAN PALIZA O LA VENTOSIDAD INOPORTUNA
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A?n lo recuerdo como si fuera hoy. Ten?a catorce a?os reci?n cumplidos y estaba en el ?ltimo curso de bachillerato elemental, que despu?s de una rev?lida daba paso al bachiller superior. Iba a un Colegio de religiosos y mis compa?eros de clase, que se sentaban en los pupitres de al lado eran Paco ?el larguirucho? y Manolo ?el perrillo?. El uno med?a ya al menos metro setenta y cinco Y el otro ten?a una cara de mast?n a punto de darte un mordisco. Pero todo esto es irrelevante. Lo importante es que el Profesor encargado del grupo era un tal Clemente, conocido como ?Ner?n?. Ver?n el porqu? del apodo en cuanto lean este relato, y seguramente les parecer? a?n mejor ?Cal?gula? o ahora ?Anibal?.
Mis compa?eros y yo nos llev?bamos muy bien, con decirles que nos pas?bamos los ex?menes y nos ?sopl?bamos? todo lo que pod?amos se dar?n una idea.
Pero a veces se nos olvidaba que en ese Colegio no se pod?a uno re?rse aunque reventara de ganas y menos re?rse de alg?n desastre que ocurriera a nuestro alrededor. Y ese d?a ocurri?. Creo que un exceso de garbanzos a la hora de la comida, acompa?ados de lombarda y de chorizo del bueno hicieron en mi vientre el efecto indeseado, Es decir, que no pude contener una gran ventosidad, que contra el tablero del asiento reson? como una bomba. Mis amigos no pudieron contener la risa y yo mismo estall? en una gran carcajada, seguramente para disimular, porque me puse m?s rojo que un tomate de la verg?enza.
De forma inopinada escuch?: ? de qu? se r?en, cu?nteme a mi el chiste?. Era ?el Ner?n? que con su sotana negra ra?da por el roce con las sillas y la tiza de la pizarra estaba all? a nuestro lado. Las risas pararon en seco. Nadie supo dar una explicaci?n, Es m?s creo que ni siquiera nos dio tiempo. Una lluvia de bofetadas a un lado y otro de la cara nos dej? sin aliento.
-P?nganse de rodillas junto al encerado- reson? el vozarr?n del verdugo.
Y all? estuvimos, no la hora m?s larga, que a?n tendr? que contarles, pero si casi la m?s larga de la vida en el Colegio aqu?l. Nosotros tres mir?bamos a la pizarra y ?el Ner?n? a nuestros caras y cada vez que se daba la vuelta para dejar de escribir en ella, seguramente, me parece ahora, al ver nuestras caras a?n sonrientes por el suceso, nos arreaba dos tortas a cada uno, que ya no nos dol?an.? Nos hab?a anestesiado las mejillas y no sent?amos nada!.
Cuando son? el timbre, respiramos. La clase y el suplicio hab?a terminado por ese d?a. Bueno si no llegaba ?el Bola? y te mandaba copiar 1000 veces ?No puedo re?rme en clase sin permiso? sin calcos ni fotocopias, que ni exist?an.
Tanto Mis amigos como yo nos recriminamos el suceso. Nadie reconoci? ser el ?padre? de la ventosidad, aunque todos apuntaban hacia mi.
Cuando llegu? a casa, recuerdo que mi madre me pregunt?:
-?Ya has vuelto a venir corriendo del Colegio? Lo digo por lo colorada que traes la cara del sofoc?n.
-?Si, madre. Si, es que tengo que hacer diez problemas de Mates, quince de F?sica, una traducci?n de lat?n, dos de franc?s y una redacci?n sobre ?La persecuci?n de los cristianos en al ?poca de Ner?n? y todo es para ma?ana!.
As? que me encerr? en la habitaci?n de trabajo y me puse a calcular como una m?quina.
Publicado por interazul @ 0:46
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