Viernes, 21 de octubre de 2005
HISTORIA DE UN REENCUENTRO



¡No lo podía creer!. Las sospechas infundadas que ella había ido almacenando sin dar salida, le habían llevado a abandonarle. La vio partir al lado de su hijo mayor, en el coche de ella. Salió desesperadamente corriendo, pero doblaron la esquina a toda velocidad. Y el caso es que no sabía a dónde iban ni si finalmente era una salida momentánea.
Volvió a entrar en la casa y empezó a vagar por ella, como un ser que no acierta a encontrar su sitio. El frío del incipiente invierno le calaba hasta los huesos y aunque se abrigó con una chaqueta que sacó del armario, ni esta ni el calor que irradiaba el calefactor conseguían calentarle.
-¡Volverá!- Se dijo-Haré todo lo indecible para que vuelva y vea su equivocación. ¡Yo no la he traicionado nunca!.
A los pocos días, su hijo le dijo que ya no volvería nunca, que se había asentado en un apartamento cerca de la playa, pero no me diría cual, para que -¡No se le ocurriera ir a buscarla!.
- No está tu madre, para vivir sola- Le dijo.
- Es mejor así-le dijo el hijo, que le parecía ahora un monstruo, llegado del averno, al querer impedir su reencuentro.
En los siguientes días empezó a pensar que la vida era injusta con él. Había dedicado todos los años que habían estado juntos a intentar complacerla en todo. Habían pasado grandes momentos y muy felices intervalos. A veces discutieron, como es normal en todas las parejas, pero siempre el cariño había sido el antídoto.
La llamaba para pedirla una explicación y no contestaba, decidió seguir un plan: Ignorarla por completo y buscar otra mujer. Si había creído que la traicionaba, lo mejor es que lo viera con sus propios ojos. Si ella se enterara, seguro que trataría de impedirlo y volvería con él.
Buscó en el periódico los anuncios de mujeres que buscan pareja. Uno decía: “Busco hombre limpio por fuera y por dentro para entablar una relación seria.”
Él lo era y la llamó. Enseguida quedaron para una entrevista y en cuanto se produjo, la mujer de aspecto agradable y serio, quiso acordar tiempos para compartir paseos, comidas y espectáculos. Sin llegar a nada sexual.
A los pocos días acordaron ir a un conocido restaurante, que él sabía frecuentaba su mujer cuando le quedaba trabajo para por la tarde. Se instalaron en lugar visible para todos los que entraran. Y cuando estaban en el primer plato, apareció ella. Iba como siempre, elegante, guapa y reluciente. Él la vio nada mover la batiente puerta del local, ella ni se dio cuenta de la presencia de los supuestos amantes, como era habitual siempre iba un poco despistada, hasta que al levantar la vista para hacer una seña al maitre vislumbró la presencia de los adúlteros, según pensó.
Y cosa curiosa, desde hacía dos meses que no atendía a sus llamadas y ahora, al momento cogió su móvil y le llamó. -¿Quién es esa?- le preguntó - como todo saludo. El plan ¿había dado resultado?.
Continuará…


Publicado por Lanzas @ 1:04
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