Jueves, 20 de octubre de 2005
EL JUEGO INTERMINABLE


Cuando el director deL Colegio tocaba el timbre para que sali?ramos al patio, lo hac?amos con orden, pero con prisa. Los del piso superior baj?bamos la escalera como caballos trotones y aunque el maestro trataba de frenarnos, nunca lo consegu?a a pesar de su desesperaci?n.
Una vez en el patio, los mayores, que no tendr?an 14 a?os se ocupaban de formar los equipos. Todos los equipos eran de f?tbol sin excepci?n. A mi siempre me dejaban para el final, porque era muy larguirucho y desgarbado y s?lo cuando faltaba alguno m?s fuerte entraba en uno de los equipos. Aquella ma?ana a las 11 en punto entr? en el equipo de los ?pelaos?. Les llamaban los pelaos, no por el pelo, sino porque siempre alardeaban de ?ir pelados?, vamos sin una gorda en el bolsillo, pero siempre se las ingeniaban en los recreos para sacarles algunas perras a los m?s peque?os, con el cuento de que los cromos que les cambiaban eran de los dif?ciles y al final pod?an comprar chucherias en el carrillo de la esquina como los ?no pelaos?.
Bien, vamos a lo que vamos: Una vez formado el equipo, nos tocaba enfrentarnos a los ?rosquillas?, que eran unos tios muy grandotes y algo entrados en kilos, de ah? lo de ?rosquillas?. Nada m?s comenzar el que me tocaba marcar me dio un empuj?n, sin pelota ni nada, que me mand? unos cinco metros hacia delante y por fortuna del destino no acab? cayendo sobre el duro cemento, por supuesto ese era el material del patio.
Apenas repuesto del empuj?n, el capit?n de mi equipo, que se llamaba Paco, el ?chino?, por sus ojos rasgados o al menos eso dec?an aunque a mi no me lo parec?an tanto me llam?: ?Gilipollas, que nos meten gol por tu culpa!. ?Vaya!, pens?, esto defender al torpedo ese es muy dif?cil.
A los cinco minutos hab?a ca?do al suelo unas diez veces y ten?a las rodillas llenas de rasgu?os y hasta con un poco de sangre. Me acerqu? a a fuente a lavarme un poco y echar un trago y de nuevo: ?maric?n! Que abandonas el marcaje.
Cabreado ya de tanto marcaje, tanto empuj?n y tanto insulto me lanc? tras la pelota, que bal?n no era y cogi?ndola con furia pas?ndola de un pie a otro, como hab?a visto hacer al ?Polilla?da Silva en directo, en el Campo de f?tbol municipal, me plant? solo ante el cancerbero contrario no sin antes derribar, a?n no se como lo consegu?, a dos contrarios y desequibrarme de forma estrepitosa en otras dos. Pero marqu?; marqu? un gol que supon?a la victoria, ya que el silbato volvi? a sonar ahora para la entrada a la clase.
Saben lo peor de todo: Que nadie me felicit? ni nadie me sac? a hombros. Era mi obligaci?n y ya est?. As? lo entend?an todos. Ma?ana otra vez a empezar, este juego no acaba nunca.
Publicado por interazul @ 12:36
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