Jueves, 20 de octubre de 2005
?STE, VOLVI?

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No pod?a dormir. Me sent?a terriblemente excitada, nerviosa; no sab?a qu? iba a pasar al d?a siguiente: el d?a de mi segunda cita con un hombre despu?s de lo sucedido.
Los amargos recuerdos de los ?ltimos dos a?os se agolparon en mi mente. Hab?a sufrido tanto con aquella enfermedad, de la que a?n no sal?a, que pr?cticamente me sent?a inerme ante cualquier acto desagradable que se produjera con respecto a m?.
El diagn?stico fue fat?dico y hubo que operar lo m?s r?pido posible por miedo a la met?stasis. Me dieron muchas esperanzas?que hab?a sido cogido a tiempo? que era muy peque?o?que aquello era como un bache en mi vida?
?S?! Fue un bache. Un terrible bache.
Despu?s de seis meses de pasar por diversos y duros tratamientos, las pruebas hechas en cada revisi?n eran cada vez m?s optimistas. Empec? a pensar que estaba saliendo del maldito bache, aunque me advirtieron que a partir de unos cinco a?os es cuando se pod?a considerar que estaba curada si las pruebas segu?an saliendo bien. ?Cinco a?os! ?Dios m?o! Toda una vida para quien ha cre?do por d?as que ya todo estaba perdido.
Mi familia me apoy? en momentos tan duros y me aconsej? que saliera, que tratara de divertirme algo, que me ayudar?a en mi recuperaci?n.
As? lo hice. Cuando ya me encontraba con m?s fuerzas empec? a salir alg?n fin de semana con unas amigas.
Un s?bado entramos en una discoteca para gente adulta. La m?sica estaba a tal intensidad que no nos entend?amos cuando trat?bamos de hablar.
?Bueno! ?Qu? m?s daba! A esos lugares no se va a hablar, parece.
De repente, en medio de la multitud vi a un hombre que me miraba fijamente.
Era apuesto: moreno, alto, de cuerpo bien formado y rasgos nobles en su rostro. Me gust?. ?S?! Inmediatamente me gust?. Se acerc? a m? y empec? como a temblar ?Qu? demonios me pasaba? ?Claro! Tanto tiempo sin tener a un hombre?
Salimos de all? juntos y tratamos de hablar, de conocernos un poco.
Quedamos para el d?a siguiente por la tarde. Yo volv? a sentirme viva y casi olvid? la terrible experiencia pasada.
Seguimos vi?ndonos y lleg? el momento en que ?l me bes?. Me sent? desfallecer Una sensaci?n placentera recorri? mi cuerpo de los pies a la cabeza. Quiso tocar mis pechos, pero r?pidamente mi mano derecha se lo impidi?. Me mir? algo asombrado. Seguro le parec? una est?pida?
Seguimos caminando hasta mi casa. Me dijo si pod?a subir a tomar algo?
Yo sab?a lo que ello pod?a conllevar. Dud?. No me atrev?a a hablar.
-?Mira! Si te parece lo dejamos para otro d?a, hoy estoy algo cansada.
Me mir? largamente y supe que no le hab?an agradado mis palabras aunque no dijo nada.
Pasaron algunos d?as y este hombre al que yo hab?a empezado a amar y seg?n palabras suyas ?l tambi?n a m?, comenz? a insinuarme de manera muy clara que deseaba que hici?ramos el amor. ?Norma! ?No?
Al fin y al cabo eso es lo que todos los hombres quieren de una mujer ?bueno! y nosotras tambi?n cuando estamos enamoradas.
?Hab?a llegado el momento! Quedamos esa noche a cenar.
El local era muy bonito y una m?sica latina pon?a una nota rom?ntica en el agradable ambiente. Cenamos mir?ndonos a los ojos y yo sintiendo que me derret?a literalmente por ?l. Pero una intensa preocupaci?n se apoderaba de m? por momentos. Sab?a que ten?a que sincerarme con ?l. No pod?a ni quer?a llegar al encuentro amoroso sin hablar antes.
A los postres me atrev?:
- ?Oye! Quer?a decirte algo?

-?S?? ?Dime!
- Ver?s, tengo que decirte algo que me cuesta mucho?
- Bueno, no ser? para tanto ?No? - pregunt? ?l algo extra?ado por el tono de mi voz.

- Creo que s? es para tanto, al menos, para m? ? respond?.
- Bien, pero sea lo que sea ?D?melo ya! Creo que nos debemos tener confianza ?No?
- Oye bien ?dije- ?Me falta un pecho!
Vi su cara que cambiaba de color. Mir? hacia un lado y otro.
- Bueno y ?Eso c?mo ha sido?- me pregunt? en voz muy baja.
-?He tenido c?ncer de mama! ?le espet? sin m?s pre?mbulos.
- ?Oh! ?No me digas? Y ?C?mo te encuentras? - pregunt? muy turbado.
- ?Bien! ahora ya estoy bastante bien; aunque a?n no s? si estoy curada. S?lo hace dos a?os de esto.
Me mir? muy fijamente a los ojos como queriendo ver en ellos algo que antes no hab?a percibido. Al cabo de unos minutos de abrumador silencio dijo:
- Perdona un momento; voy a hacer una llamada.
Se levant? muy dignamente y sali? tras una puerta que daba al jard?n del local.
Yo me qued? all? sentada esperando verle aparecer de un momento a otro. Sintiendo que las piernas me temblaban aun sentada.
Pero, ?no apareci?! Nunca m?s volv? a saber de ?l.
Durante meses ca? en una grave depresi?n de la que ve?a no consegu?a salir. Yo pod?a operarme y reestructurarme mi mama, pero a?n era pronto, seg?n me dijeron los m?dicos.
Pasaron otros dos a?os sin que en mi vida hubiera aliciente alguno, aunque ahora lo veo injusto ya que el haber sobrevivido, ya es una victoria ante esta enfermedad.
Yo, en aquellos tiempos s?lo me ve?a como una mujer a la que se le negaba la posibilidad de serlo.
Segu? tratando de hacer una vida lo m?s normal posible.
Un d?a apareci? en mi lugar de trabajo un nuevo compa?ero. Nos saludamos y enseguida not? algo distinto a los dem?s. Algo que me agrad?. Emanaba de ?l una cierta simpat?a y me sent? muy feliz el d?a de su llegada al centro.
Casi sin darnos cuenta empezamos a quedar. Un d?a a tomar un caf?, otro a ver cierta pel?cula otro a dar un paseo al lado del mar?
Observ? consternada que me estaba volviendo a enamorar Y, ?No pod?a!! ?Otra vez no!
Yo, a?n no me hab?a operado y sent?a un miedo atroz a un nuevo rechazo. ?No! Esta vez, si es que me lo ped?an no aceptar?a nada, por m?s que yo tambi?n lo deseara.
Seguimos saliendo cada vez m?s a menudo y una noche sin darme tiempo a reaccionar, me bes?. Y yo, como una colegiala sent? que el mundo se mov?a bajo mis pies?
Cuando llegu? a mi casa iba totalmente trastornada. No pude ni cenar y me acost? lo m?s pronto que pude para no levantar sospechas en mis padres. No quer?a que supieran nada de esto, ya que ellos, tambi?n se disgustaron mucho cuando fui rechazada la vez anterior.
Durante esa noche miles de rostros riendo pasaron ante m?. Me despert? sudando y recordando perfectamente el sue?o, que me tra?a malos presagios.
A la ma?ana, cuando el sol a?n no hab?a hecho su aparici?n, me levant? e hice todos los rituales que normalmente hac?a para ir a mi trabajo.
Pero esa ma?ana ten?a miedo. Miedo de verme de nuevo con ese hombre que de nuevo me hab?a llenado mi coraz?n de ilusi?n.
?Qu? iba a pasar ahora? ?Se quedar?a todo en ese maravilloso beso o querr?a algo m?s? Yo s? lo quer?a, pero no pod?a?
Pens? en llamar al cirujano que me hab?a operado para que me indicara a qui?n ten?a que llamar para que me reestructuraran mi mama. Me sent? algo mejor. Todo no estaba perdido.
De pronto apareci?. Ven?a muy elegante con su traje oscuro, camisa blanca y corbata granate y unos zapatos limp?simos ?Era mi tipo!
-?Hola! ?C?mo pasaste la noche? ? pregunt? mientras me clavaba sus ojos de cielo que hac?an hervir mi sangre.
-?Bien! La he pasado bien?- dije sin mucha convicci?n.
?Dios m?o! ?Qu? rid?cula me sent?a! Yo all?, ?temblando como un flan por aquel tipo!
- Oye, he pensado que? -no termin? sus ojos acabaron lo que sus labios no dijeron.
?Ya! De nuevo, otra vez. Y ahora qu?. ?Qu? hago ahora? ?Le digo, ?no! y ya?
?Le cuento la verdad?
- Mira, quer?a decirte que yo? ?te quiero! ? me aclar? al ver, creo, mi indecisi?n.
Me qued? helada; mi sangre golpe? con furia mi rostro que not? encendido como la grana. ?Dios! Dec?a que me quer?a. ?Mi sue?o!
-Oye, no tienes por qu? decir algo que no sientas, ?eh? ?le espet? sin saber muy bien lo que dec?a.
-?C?mo que no siento? ?Acaso no lo has notado? ?dijo mientras alargaba los brazos con intenci?n de abrazarme.
-?Quieto! Estamos en el trabajo. Alguien puede vernos ? le dije con pena de no haber sido abrazada.
- Mira, no quiero que lo tomes a mal, pero estoy loco por estar contigo?
-?No! por qu? voy a tomarlo a mal, s?lo que, ?no es algo pronto?
- Para estas cosas no hay prontos ni tardes: s?lo hay amor, deseo, pasi?n?
-?Calla! ?Calla! ? re? sin saber por qu?.
-Bueno esta noche te invito a cenar y hablamos sobre esto. ?Te parece?
-Bueno, est? bien. Luego hablaremos.
Se march? a su puesto de trabajo. Yo estuve toda la ma?ana que no daba pie con bola. No sab?a ni lo que hac?a y mucho menos, c?mo lo hac?a. Pens? que de ?sa me desped?an.
Lleg? la noche y me compuse lo mejor que supe para gustarle a ?l. Ten?a un miedo atroz. Pero tambi?n sab?a que no pod?a quedarme con la duda.
Ir?a y le dir?a mi situaci?n.
El local, como la vez anterior era muy bonito y decorado con gusto. Ped? una copa antes de cenar. No suelo beber nunca, as? me puse que era capaz de todo. ?Hasta de aguantar otro rechazo!
Una vez terminada la cena, me propuso que fu?ramos a su piso. ?Hab?a llegado mi hora!
-Perdona, -dije antes de levantarme ? quiero que antes sepas algo. No quiero esperar al ?ltimo momento.
- Dime ?de qu? se trata? ? pregunt? con inter?s.
- Mira, yo he tenido c?ncer y me falta una mama.
Esper?. Le mir? fijamente, quer?a ver su reacci?n. Me tom? las manos y deposit? en ellas un dulce beso. Sent? que mis l?grimas pugnaban por salir. Me contuve. Por un momento sent? el beso como una despedida.
-Perdona un momento, tengo que ir al ba?o ? dijo levant?ndose.
?Vaya, lo mismo! ?Qu? poca originalidad!
Y yo esperar? cinco, diez, quince, veinte minutos y ?l no volver?.
Bueno, ya me conoc?a la historia.
Esper? con el alma en vilo. Cinco, diez, quince, veinte minutos. Iba a marcharme cuando una voz, su voz, me llam?:
-?Oye! ?D?nde se supone que vas sola?
?Ah1 ?Este apareci?!
Publicado por mariangeles512 @ 11:55
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