Jueves, 20 de octubre de 2005
LO QUE NO ME DEJASTEIS SER



Imagen

¡Hola!, me llamo Silvia. Hasta hace unos días era una niña feliz. Tenía seis años. Era un domingo por la tarde. Yo jugaba con un primo que es algo más pequeño que yo y, de repente sonó un ruido muy fuerte; yo fui a llamar a mamá, pero no podía mover los labios. Me asusté mucho, porque empecé a sentir que las fuerzas se me iban y que mi cuarto se quedaba oscuro, muy oscuro. Un poco más tarde me tranquilicé, porque vi una luz muy bella y, ya no sentía miedo. Sólo paz y alegría.
Vi como mamá entraba en mi derruido cuarto y al verme se agarró la cabeza con las dos manos y gritó horriblemente. ¡Pobre mamá! Lloraba desesperadamente, como nunca la había visto llorar. Se inclinó sobre mí y me abrazó contra su pecho, mi sangre mojándole su blanca blusa. Entonces comprendí que me había ocurrido algo muy malo. Escuché gritos de que me habían asesinado. Más tarde oí algo de unos hombres de ETA o algo parecido.
Lo que más siento de todo esto, es el sufrimiento de mamá. No come ni duerme. Papá está igual. Yo lo siento también, porque este curso no podré volver al Colegio, ni a jugar con mis compañeros, que tanto me gustaba. Tampoco podré jugar con mis muñecas. Ya no podré crecer y estudiar la cantidad de cosas que me encantaban. Yo era muy pequeña y, no sabía muy bien qué quería ser de mayor. Ahora ya sé, ¡que no seré nada!
Pienso que, quizás, estos señores asesinos no han pensado las cosas que me quitaban, además de mi vida. Y, no sólo a mí, sino a mis padres también. Yo ya no sufro, pero ellos sí y de una forma arroz.
Seguro que ninguna madre de España, o casi ninguna querría estar en el lugar de la mía. Ella tiene aún su vida pero no desea vivirla. Mi partida la ha dejado vacía, sin aliciente. ¡Era su única hija!
Si mi alejamiento definitivo del lado de mis padres y de mis amiguitos, sirviera para que ya no hubiera ninguno más, casi pensaría que había valido la pena. Es que yo no me puedo ni imaginar que los hombres esos que he oído que me han matado, puedan un día mandar en su país, que yo todavía no he estudiado y quieran parecer personas serias y formales, como mis padres o mi maestra, que no me olvido de ella, teniendo las manos manchadas, pero que muy manchadas por mi sangre y la de otras muchas personas. ¡No!. No creo que nunca consigan nada, excepto hacer sufrir a muchos.
Si los que mandan en España, que de este país sí había estudiado ya algo en el cole, no hicieran gran cosa para terminar con tanto dolor, lo hará el pueblo español, que es un pueblo valiente y que fue el primero que no bajó la cabeza ante ese señor francés, napoleón, creo se llamaba, cuando quiso apoderarse de España y fue el comienzo de su fin. Creo que esto lo he leído en unos libros muy bonitos y también sale en películas por la tele.

Por lo tanto, señores de ETA, no penséis ni por un momento que vais a conseguir algo de lo que os proponéis. ¡España no os lo va a permitir!


Con mucho amor a todos los niños víctimas de los terroristas.


Publicado por mariangeles512 @ 11:48
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por espinar3
Jueves, 05 de enero de 2006 | 19:31
Es un escrito conmovedor. Espero leer m?s tuyos en esa l?nea. Espa?a te necesita.Un saludo muy cordial.Luis