Mi?rcoles, 19 de octubre de 2005
Sultán y Manda.


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Era una mañana de otoño, cuando las hojas de los árboles caducos llenan las aceras de las calles de su manto amarillo anaranjado, cuando le vi. Era un perro de color marrón y negruzco, con aspecto de cachorro de pastor alemán, que estaba junto a nuestra puerta, como buscando algo de comida y cobijo. Tanto a mi amada mujer, como a mi, nos resultó penoso dejarle sin atención. ¿Quién pudo abandonarle? ¿Quién tuvo la malsana idea de dejar correr sin rumbo al más fiel compañero del hombre?. Nosotros le dimos agua, comida y enseguida se hizo al cariño nuestro y de nuestros hijos. Le llamamos Sultán, como un antiguo perro que conocí de niño y desde entonces acudía a nuestra llamada, como si entendiera que ese era su nombre. Le tuvimos entre nosotros. Al principio en el porche y más tarde le construimos una caseta donde pudiera guarecerse las noches frescas y las mañanas lluviosas. El animal se notaba contento, estaba pendiente de que le sacáramos a dar largos paseos por el campo y a veces se escapaba por su cuenta y venía sucio y maloliente, pero siempre volvía. Una vez me caí yendo con él y no se movió de mi lado hasta que no me levanté.
Le llevábamos al veterinario frecuentemente para que viera si tenía algún problema. Una vez estaba quieto y toda la familia nos preocupamos, debía tener algo de fiebre, pero pronto se le pasó. No habían trascurrido dos años, cuando ocurrió otro suceso importante;
Una tarde viniendo de paseo con Sultán, este se puso muy nervioso y empezó a ladrar de forma inusual. En principio no nos extrañamos, porque el olía desde lejos lo que nosotros ni veíamos estando cerca. Al llegar a la verja de nuestra entrada vimos lo que era: Una perra preciosa, algo mayor que Sultán, pero llena de garrapatas y pulgas que al olor de la comida de nuestro can se ve que, ¿ de nuevo otro perra abandonada?, se acercó a participar de ella. Nuestro Sultán la ladró de forma estridente, como si quisiera morderla y atacarla.¡ Qué raro!. La perra cohibida se alejó: Yo tenía miedo de que al querer ayudarla, nos diera más problemas que los que queríamos resolver. Optamos por ponerla comida y agua y limpiarla en otro lado de la casa, donde no la viera Sultán.
Así se fue curando la linda perra de sus heridas, y durante varios días cuando la olía el antiguo perro, se acurrucaba con temor en un rincón de la verja. Nuestra hija mayor le puso nombre: Mandarina; pero era muy largo, lo dejamos en Manda y con el se quedó. Manda era más obediente que Sultán y hasta más cariñosa, ¡qué ya es decir!. Estábamos seguros, que agradecía el haber sido salvada del abandono en peores circunstancias que él.
Decidimos ponerles juntos. A los pocos días, no sólo no se peleaban, sino que la Manda se hizo la dueña de la situación en el patio. Hasta le enseño al perro a montarla, con gestos y roces. Tuvo ¡trece cachorros! Y ¡qué bonitos eran!. Repartimos todos entre amigos y conocidos y nos quedamos con dos.¡Llegamos a tener cuatro perros en el patio!. Y nos tenían muy ocupados con su cuidado y teníamos que turnarnos para ir de viaje un poco largos.
Sultán después de unos ocho años entre nosotros empezó a no poder caminar apenas. Las patas traseras no lo tenían y se caía. ¡Todo fue inútil! El veterinario nos dijo que así no podía continuar. Por mas inyecciones y pastillas no podía vivir así. Había corrido tanto y ya no podía ni caminar. Con dolor le dejamos en la consulta del veterinario, y la mirada profunda después de la que sería su última caricia no la olvidaré nunca.
Manda acabó no mucho más tarde, cuando vimos que se caía de forma alarmante al caminar. Era muy penoso. Me dirigía unas miradas implorantes, como diciendo: Siento sentirme así y no poder ayudarte si viene algún ladrón. Tampoco la olvidaremos ya. Ahora sólo tenemos un perro en el jardín y es muy latoso, pero muy cariñoso también y fiel. Por eso nos preguntamos: ¿Cómo puede abandonar alguien a tan ejemplares animales en una autopista o en el campo?


Publicado por Lanzas @ 23:57
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Comentarios
Publicado por Invitado
Viernes, 02 de noviembre de 2007 | 22:20
Me encanta la historia.A mi tambi?n me encantan los perros y en mi campo tengo 4 perros que los hemos cogido de la calle.Hay personas que no tienen coraz?n con los perros y ellas no saben que el perro es el mejor amigo del hombre.Muy bonita la historia.1 Beso