Martes, 18 de octubre de 2005

REFLEXIONES DE UNA INGENUA
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Tengo en la mente grabada una imagen que no puedo borrar. Un hombre con una bolsa de plástico negro, ente sus brazos abrazándola como si fuera un niño, en cuyo interior estaban las escasas pertenencias que le habían dado de su único hijo muerto en el atentado terrorista del 11 de Marzo, caminado con paso incierto por la calle, como sin rumbo. Le he visto dos veces; las dos me conmovieron profundamente, tanto que he llorado por su dolor así como por el dolor de las otras familias de los muertos y por los heridos.
Tengo tres hijos, a los que quiero por encima de mí misma. No podría soportar la pérdida de cualquiera de ellos. Me partiría el corazón. Creo que no podría sobrevivir; por eso me hago cargo del dolor, del sufrimiento de todas esas gentes.
Y ahora paso a lo que me preocupa hondamente: cómo poder solucionar semejante problema. En toda la historia de la humanidad ha habido guerras, siempre terribles, que han traído el dolor y la muerte a millones de personas; unas más legales; otras totalmente ilegales, si es que este adjetivo se puede aplicar a alguna guerra.
En estas guerras lo único que puedo admitir es que al menos se daban entre adultos preparados para ella teóricamente, en unos campos que cuando aún no existía la aviación sólo encontraban la muerte o la victoria los ejércitos que en ellas participaban, quedando la población civil, en la mayoría de los casos, a salvo. Esto, por desgracia cambia dramáticamente cuando los aviones bombardean las ciudades. Los ciudadanos tenían la posibilidad de cobijarse en los refugios, y muchos sobrevivían…no dejando por ello de ser horrible.
Ahora, en este nuevo siglo nos enfrentamos con el más vil de los actos que el ser humano pueda cometer: el terrorismo. Esa forma de matar que no repara en niños, ancianos, jóvenes, mujeres…en ningún ser totalmente inocente. Y yo me pregunto; ¿a qué se debe este fenómeno? Alguna causa debe tener. Casi todos los actos humanos la tienen. ¿Qué ha pasado? O mejor dicho:¿Qué está pasando? En algún momento o en muchos momentos, en algún lugar o en muchos lugares ha tenido que haber un gran error o muchos grandes errores. Estos actos no pueden darse porque sí.¿ Sólo porque creamos en distintas creencias, que tengamos distintas formas de gobernarnos, distintas formas de concebir la existencia…vamos a ser objeto en cualquier momento, en cualquier lugar víctimas del horror? ¿Acaso este maravilloso Planeta no tiene cabida para todos? ¿Acaso no somos todos seres humanos y por ende con una inteligencia y una sensibilidad que no puede admitir semejantes actos? ¿Es imposible convivir todos, iguales, pero distintos en cuestiones importantes, sí. Pero es imposible repito vivir en paz respetando cada uno la forma de ser y pensar del otro?¿Acaso alguna injusticia de hoy o del pasado está sin resolver y trae esta sanguinaria secuela? ¿No sería posible resolver los problemas, que sé que son muchos en el mundo, mediante el diálogo de todos. Todos los jefes de Estado de todo el mundo, los responsables de los terroristas. Todos. Reunidos en gran Asamblea el tiempo que fuese necesario, para tratar de averiguar el porqué de toda esta muerte sin sentido, de tanta ilusión frustrada, de tantos sueños no realizados, de tanto dolor en los que quedan.
Yo, personalmente, creo, que vale más la vida truncada de un solo niño que todo un territorio. Habría que escuchar a todos; ver dónde está el error, si lo hay; y tratar de ponerle remedio. Con la participación de todos; con la aceptación de todos en las medidas que se tomasen. Sé, con gran pena, que es muy difícil llevarse a cabo algo como lo que pienso que podría ser una solución para erradicar estos asesinatos indiscriminados; pero me doy cuenta que con las medidas que se toman actualmente se consigue poca cosa. Por otra parte, pienso, que las injusticias traen violencia tarde o temprano. El camino de combatir el horror con más horror no da resultado. Ahora pienso en Irak. Creo que si los jefes que gobiernan el mundo elegidos unos por sus conciudadanos y otros gobernandos porque se han puesto ellos y ya, trataran en serio de cambiar los esquemas del siglo pasado y todos los anteriores, y pensaran en un mundo justo para TODOS no para unos pocos, habría menos violencia en la tierra. Ya sé que para eso hay que ser GENEROSOS, amar mucho menos de lo que se ama el dinero, y desear de verdad el bien para los hombres y mujeres de toda condición. Por eso soy una impenitente ingenua. Lo sé y me apena mucho pensar que no conoceré otra forma de ver la vida, que podría ser tan hermosa…
Sólo se vive una vez. ¿Creéis que alguien se puede permitir el lujo de arrebatársela a un ser que aún no ha tenido tiempo de vivir lo más hermoso de ella: como enamorarse, tener un hijo, hacer algo que a él o ella les parecía importante? Nada es tan valioso como esto. Nada.
Creo que ha llegado el momento de entenderse mediante la palabra, lo más hermoso del ser humano que nos diferencia de los preciosos animales ( me encantan todos los animales), y que si hay que ceder cuando se comprueba que no se lleva razón, pues habrá que ceder. En ello está la grandeza del hombre: saber rectificar. No supone ninguna humillación el ceder, sino todo lo contrario, sobre todo, cuando no se tiene la razón.
Sé, que si alguien lee mi reflexión, puede que no esté de acuerdo conmigo. Yo respeto eso, pero que piensen que lo más importante de la vida es eso: LA VIDA.


Un cordial saludo a todos: María Angeles


Publicado por mariangeles512 @ 23:39
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