Lunes, 17 de octubre de 2005
Me ha invitado mi paisano Lanzas a que envie los escritos a este blog, lo cual hago con gusto.
LA CA?DA


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Estaba quieto, comiendo el bocata que me hab?a puesto mi madre, de chorizo de Salamanca, cuando de pronto, sin mediar palabra, el energ?meno de la clase se subi? a mis espaldas. Fue tal el impacto y a mi me debi? pillar a ?pipiricojo? que ca? de bruces contra el suelo.
Seguramente por lo inesperado, no pude reaccionar y v? literalmente las estrellas. El chorizo estaba separado de los trozos del ?riche? como a unos cinco metros de mi cara.
Mis dientes se rompieron, al menos, los dos incisivos superiores en tres pedazos. Y mi barbilampi?a cara me ard?a, como si sobre el fuego hubiera ca?do. A mi alrededor o?a un coro de voces infantiles que chillaban como condenados a la hoguera. El ?quemado? era yo, y s?lo lograba entender: ? Le derrib?, le derrib?. Toma, eso era verdad, pero acaso en aquel Colegio, al que acud?a desde hac?a s?lo cuatro d?as ?se ten?a por costumbre derribar a los novatos, como si fueran p?giles adiestrados?.
Un maestro, al o?r la algarab?a apareci? y me levant?. Yo no me ten?a en pie. Entre ?l y el marrullero que me derrib? me llevaron a la enfermer?a.
Las lagrimas me resbalaban hasta el suelo, del dolor tan intenso, no s?lo en la cabeza, donde al llevarme la mano apreci? un morrocotudo chich?n, sino en los dientes, en las piernas y hasta en los brazos.
En la enfermer?a hab?a un enfermero y poco m?s. Bueno y eso si era enfermero. Me palp? el chich?n, cosa que me supo a recochineo con el herido, que no pod?a articular palabra del dolor y me dio un par de trozos de hielo que sac? de una nevera oxidada y a la clase ?Qu? se acab? el recreo.!
?Qu? suplicio el escuchar a D. Manuel hablar sobre los insectos y sus feas costumbres de vivir en las charcas putrefactas.!. Yo lloraba y lloraba, no ya por dolor sino por el gran peso que se cern?a sobre mi ojo izquierdo, ya da?ado a perpetuidad.
Al fin, el timbre de salida. Mi madre me esperaba. Pero no crean que en la puerta como ahora. No , no , como dos manzanas m?s all? de la puerta. En la esquina, ?vamos! Y al verme de esa guisa, comenz? a gritar: ?Me le han matado!? me le han matado!.
?Mam?, mam? que estoy vivo, aunque un poco maltrecho!. Creo que pas? como dos d?as entre la vida y la muerte. Pero una cosa aprend? que me sirvi? para nunca m?s ser derribado: No comer el bocadillo sin tener una pared pegada a mis espaldas y otra comprend?: No se va al Colegio a estudiar, se va para salir en camilla si es preciso.
Publicado por interazul @ 21:35
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Comentarios
Publicado por Invitado
Jueves, 11 de octubre de 2007 | 17:25
Muchas risas